Sueños y maldiciones
Terror: Historias Reales29 de mayo de 2024x
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Sueños y maldiciones

En esta historia de terror, Silvana nos cuenta sobre sus pesadillas que hasta cierto punto no tenían explicación. Pero pronto, ella aprende sobre una maldición de los sueños.

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Bienvenidos a terror historias reales. En este capítulo escucharemos sobre ese punto que tenemos justo antes de dormir, cuando los sueños, las pesadillas y la realidad comienzan a mezclarse. Mi nombre es Hdwey y Silvana nos cuenta su historia de terror es alrededor de mis catorce quince años. Durante mi adolescencia empecé a tener estos sueños muy vívidos y muy extraños que, pues yo durante mucho tiempo traté de convencerme de que eran originados por el estrés. Pero llegó un momento en el que se volvieron tan intensos y tan fuertes que a mí me daba mucho miedo quedarme dormida. Llegó el punto en el que tenía que desgastarme, o sea, me quedaba despierta hasta las cuatro o cinco de la mañana, porque, pues lo que quería era desgastarlo suficientemente mi cuerpo como para no soñar de los sueños. Más vívidos que yo recuerdo son en la casa en la que me encuentro ahorita, que es la casa en la que viví casi toda mi vida y siempre me han sucedido cosas extrañas en esta casa. Poco tiempo después de que mi papá se fuera de la casa, yo empezaba a escuchar que tocaban la puerta de la entrada Cuando entraba la noche. Siempre me iba a asomar a la puerta y nunca había nadie. Y regresaba a mi cuarto y volví a escuchar que alguien tocaba la puerta de la entrada y nunca había nadie. Y en mi cuarto en particular, siempre sentí esta presencia extraña en una esquina en la parte superior. Siempre que entró se siente como si hubiera alguien mirándote desde arriba. Hubo una noche en la que me desperté y me di cuenta que no me podía mover. Estaba yo acostada a boca abajo y lo único que había como en mi campo de visión era el suelo. Creo que me había quedado dormida, pues como colgando de la cama cuando me di cuenta que no me podía mover, no pasó mucho tiempo cuando sentí que alguien entró a la habitación. No es como cuando sientes que entra no sé tu mamá o tus hermanos, sino que se sentía como como una presencia distinta, como muy pesada, y escuché unos pasos que se acercaban a mi cama y lo único que yo podía alcanzar a ver pude alcanzar a ver o sea era el suelo. Y de repente, dos zapatos negros que se aparecían en mi campo de visión y ahí se quedaron y yo no sabía qué hacer porque, pues no me podía mover o no podía hablar y no se movieron. No sé cuánto tiempo pasó hasta que me desperté. Usualmente, nunca sé cuánto tiempo pasa hasta que me despierto. Pues cuando me desperté estaba yo acostado exactamente como me había quedado paralizado. Pero pues siempre tratas de convencerte de que pues es un sueño, no de que tu cerebro te lo está jugando chueco Y otro de los que recuerdo que son más recientes, que ha de tener como un año dos fue ahí también en ese mismo cuarto me desperté con un dolor muy fuerte en el pecho, como si alguien estuviera sentado encima de mí, O sea, estaba yo despierta, pero es esa sensación algo te dice que no tienes que abrir los ojos. Entonces me desperté. Pero con los ojos cerrados y yo sentía que había alguien sentado encima de mí y de repente, así como me desperté, empecé a escuchar que alguien me hablaba al oído y me hablaba, pero me decía cosas en un lenguaje que yo no supe identificar y era una voz gruesa, gruesa y como como esas voces que escuchas en películas de exorcismos o cosas así, y lo sentía muy cerca, o sea, lo sentía como si como si su aliento estuviera muy cerca de mi cara y yo lo único que podía hacer, O sea, me acuerdo perfectamente que yo lo único que podía pensar era no abras los ojos? No abras los ojos? No abras los ojos? Yo sabía que si abría los ojos iba a haber algo que me iba no sé, o sea, me iba yo a volver loca o no sé? Y me acuerdo que es lo único que atiné a hacer porque se sintio eterno. Yo no sé cuánto tiempo estuve ahí, pero yo sentí que fueron horas y me acuerdo que lo único que atinea ser fue rezar. Yo no creo en Dios, no o sea, yo tiene muchos años que no creo en Dios o en cosas divinas, pero pues fue lo único que mi cerebro y lo único que pues pude hacer. O sea, fue lo único que me dio como un poco algo a lo que anclarme en ese momento que yo sentí que nunca iba a terminar y que, pues yo no sabía qué era lo que tenía encima de mí y estaba yo sola y no me podía mover, y lo único que pude hacer fue rezar el padre nuestro, que era la única oración de la que yo me acordaba y la repetía una y otra vez, una y otra vez cuando cuando me desperté o cuando me quedé dormida y eso bueno. Eso aquí en mi casa, en mi casa de mi infancia, también me ha tocado ver que eso sí. Ya no sé si es sueño o que fue, pero cuando era más niña, me tocó ver a una sombra con un sombrero afuera de mi casa. Era un hombre con un sombrero y también al pie de mi cama hace muchos años. O sea, son recuerdos que como que recuperado como con matices, pero no es exactamente qué pasó aquella vez. Eventualmente me mudé con mi mejor amiga a la ciudad y yo pensé que tal vez era una cosa de la casa de mi infancia, pero creo que es una cosa que traigo yo porque mis pesadillas tampoco pararon cuando me mudé. Me ocurren por temporadas. Tampoco es que me ocurran todos los días, pero cuando ocurres son muy fuertes y muy violentas. Y ahí en la casa de mi amiga. Bueno, en el departamento donde vivíamos juntas me pasó algo similar. Estaba yo durmiendo en mi habitación y este departamento en particular, desde que llegamos, yo lo sentía extraño. Siempre se sentía como que alguien te miraba desde alguna esquina, pero era como una presencia con la que, pues, podías lidiar, o sea como que no sentías que te fuera a hacer daño y de alguna manera te acostumbras como a vivir con esa sensación. Pero esta noche en particular, no sé qué pasó, o sea que mindamente, no no sé por qué fue distinta. No siento que haya sido la misma energía del departamento, pero estaba yo durmiendo tranquila en mi habitación y de repente me di cuenta que no me podía mover. Sentí un peso que se subía a la cama pero pues yo no podía ver nada. Estaba todo oscuro. El peso se acercaba y se acercaba a mí y de repente sentí como si me pusieran una rodilla en el pecho, como si estuvieran tratando de ahogarme. Entonces yo nada más. Lo único que sentía era el dolor y sentía que me faltaba la respiración. Pero yo no veía nada y no me podría mover. No sé cómo, pero me desperté. Pero cuando me desperté, yo estaba segura de que había alguien parado al pie de la cama viéndome Estaba es una seguridad, o sea algo que te dice que ahí hay alguien que o sea esa sensación que tienes cuando alguien te observa, pero de una manera muy intensa, yo estaba segura de que había alguien ahí al pie de la cama y ya después ya no pude dormir. Aprendí la luz y me quedé despierta toda la noche. Unos meses después, en ese departamento, yo ya me había mudado, pero iba mucho a visitar a mi amiga y una noche en particular, yo me quedé, me quedé despierta en la sala, me quedé con su perrito que se llama Rigel y la sala hace cuenta que el departamento está estructurado de forma de que tú entras al departamento. Está la sala, el comedor y puedes ver inmediatamente la cocina y la cocina se ve desde cualquier lado del departamento. Tiene como una entrada que, pues, tiene su propia luz y todo, y usualmente está siempre muy oscura, porque no tiene ninguna ventana. Entonces, en aquella noche, en la madrugada, Rigel y yo nos quedamos en la sala viendo tele y para esto mi amiga ya me había comentado que a los perros no les gustaba quedarse dormidos en la sala, que ella no sabía por qué. Pero que siempre que llegaba a la hora de dormir, los perros se ponían muy nerviosos de quedarse en la sala y si siempre le insistían para meterse al cuarto. Y entonces yo creo que Richel se quedó conmigo porque no me quería dejar sola. Entonces estábamos viendo tele y de repente, Rigel empezó a llorar, así o sea, como llo era un perro y empezó a llorar y estaba mirando a la cocina. Y entonces yo me quedé en silencio y no supe qué hacer y yo le llamaba y le decía Rigel Ben y él seguía llorando y llorando y le decía Rigel Rigel veían papá, no pasa nada y no él no me miraba, lloraba y se quedaba mirando a la cocina y y estuvo así o sea, como dos tres minutos y yo vi a la cocina y lo único que se veía era oscuridad. Pero pues yo seía esta misma sensación de que alguien te está observando desde algún lado. Y eventualmente, Richel se paró y se puso a mi lado y ahí se quedó y nos quedamos despiertos los dos. También toda la madrugada. Te decía yo hace ratito que yo pensaba que todas estas cosas que me sucedían eran cosas de los lugares en los que yo vivía estaban de alguna manera atadas a las casas. Pero hace dos años yo retomé contacto con mi papá de nuevo. Yo me acuerdo que mi papá tenía pesadillas muy feas. Yo nunca supe de qué eran las pesadillas, pero recuerdo vividamente de repente estar durmiendo con mis papás en la misma cama y mi papá levantarse gritando con un terror que yo nunca había escuchado. O sea como que jalando cobijas, jalándome a mí, como tratando de agarrarse a algo. Y esa fue como o sea, eso era algo que sucedía tanto en mi casa cuando yo era niña, que eventualmente te acostumbras. Pero pues yo sentía que yo no tenía permiso de preguntar, pues qué era lo que soñaba mi papá hasta apenas de qué se trataban esas pesadillas. La historia continúa después de esto. Quédense con nosotros uno de estos días que mi papá y yo estábamos hablando y estaba de hecho, toda mi familia. Yo me había mudado recientemente a una casa y estaba yo empezando a vivir sola. Y pues es una casa que no ha sido habitada desde hace muchos años. Es de dos pisos y es mucho espacio solo para mí. Y me acuerdo que mi papá me preguntó que si no me daba miedo quedarme sola. Y yo le dije que, pues, que sí, me daba un poco de miedo, pero que realmente me daba más miedo, por lo que yo fuera a soñar y me acuerdo que se quedó callado y se me quedó viendo y me dijo qué tipo de sueños tienes y le conté, pues todas todos los sueños que acabo de compartirte de las sombras de las voces que me hablan al oído y me dijo que él tenía sueños similares y que él creía y sus hermanos creían que era una especie de maldición generacional, porque mi abuela, la mamá de mi papá, solía ser limpias en el pueblo. Era como una santera. Entonces ella se encargaba de quitarle el mal de ojo a la gente curarla todo ese tipo de cosas que, pues, qué hacen en los pueblos. Y mi papá creía que ese tipo de energía no desaparece, sino que que que se queda almacenada y que en este caso se quedó almacenada en la sangre, porque tanto él como sus hermanos tenían sueños similares e e incluso había llegado el punto en que tenían los mismos sueños que pensaban que era que algo que se pasaba de generación en generación y que en este caso me había tocado a mí porque ninguno de mis hermanos tiene este tipo de sueños. Y entonces él me contó un sueño que solía tener mucho de una escuela donde había un baño muy muy grande, era un baño larguísimo, o sea dice que entrabas y que tenía era un pasillo muy muy, muy muy largo y muy oscuro. En el sueño, él tenía que caminar al fondo de un baño muy muy largo era muy oscuro. Cuando llegaba al fondo del baño, él veía a él veía una figura negra en los migitorios separado. No estaba haciendo nada. Dice que era una figura alta, negra y de un hombre y que él sabía que se tenía que parar al lado de él, aunque tuviera mucho miedo y que siempre que se paraba al lado de él, esta figura lo volteaba a ver y tenía los ojos rojos y que esa era una pesadilla que había tenido muchísimos muchísimos años. O sea, que fue algo que nunca nunca se fue totalmente que de hecho, la tiene de vez en cuando todavía y que no sabe quién es este hombre, pero que siempre está ahí y entonces él me contaba todo esto porque le pasaron muchas cosas en su vida y se volvió muy creyente. Y entonces me dijo que lo que uno tenía que hacer con estas cosas era decirles que se fueran, que no eran bienvenidas. Me dijo que teníamos que decirles que se fueran, que no eran bienvenidas ni en tu mente ni en tu casa. Y curiosamente, dos días después yo tuve un sueño en mi nueva casa, donde estaba yo dormida, pero no estaba paralizada y me despertaba y estaba segura que había alguien mirándome desde el techo del cuarto. Lo podía sentir, había alguien colgado en el techo mirándome. Y entonces no sé de dónde agarré valor. Yo supongo que de las palabras de mi papá y me paré y le dije vete no te quiero aquí, pero le empecé a gritar. Así de vete, vete? No te quiero aquí? No te quiero aquí? No eres bienvenido, vete y de repente ya no estaba pude sentir que ya no estaba. Y desde entonces, como que mis sueños han bajado, no significa que haya dejado de tenerlos. Todavía de repente tengo tengo uno que otro. A veces trato de convencerme de que son sueños ocasionados por el estrés, porque pues vivo cambios grandes o pasan cosas raras en mi vida. Hay sensaciones o hay cosas que yo he escuchado que no sé, o sea, me cuesta creer que no sean reales. Estaba yo en mi casa nueva era noche y en mi casa se escucharon mucho los ruidos de las otras casas, porque casi no tengo muebles. Entonces, como como las casas están pegadas unas con la otra, pues yo puedo escuchar si mis vecinos están subiendo sus escaleras si están pegando algo. Incluso de repente se escuchan los zumbidos de los teléfonos y me acuerdo que me habían levantado en la madrugada para ir al baño y te digo que se escucha todo todos los sonidos traspasan las paredes. Entonces me estaba yo ya lavando las manos y ya me iba a ir a mi cuarto cuando de repente escuché que alguien gritaba y era un grito muy feo, muy grutural. Sonaba muy desesperado. No supe qué hacer. Me quedé paralizada, o sea dije, porque lo primero que pensé fue que tal vez estaban atacando a alguien. Afuera agarrar todo el valor que pude y me asomé por la ventana del baño, pero yo no veía nada, y yo lo que escuchaba que gritaban era te voy a matar, Te voy a matar perra así y entonces, pero lo decían una y otra y otra vez y entonces me di cuenta que no era fuera, que era al lado de una de las casas, que el grito venía del lado de una de las casas, y entonces me quedé. Me quedé en el baño sin saber qué hacer y de repente, el grito cambió. Decían lo mismo, pero se escuchaba distinto. Se escuchaba como como se escuchaba como si le estuvieran haciendo un exorcismo aben como si ese grito no fuera humano. Y yo escuchaba que gritaban y que pegaban en las paredes y no supe qué hacer. Me dio tanto miedo que me metí a mi cuarto y me encerré y le puse una silla a la puerta y me quedé despierta toda la noche y yo seguí escuchando los gritos y a mí se me hacía muy raro, porque yo decía por qué nadie? Por qué nadie se para? Por qué nadie por qué nadie va a ayudar a quien está gritando eventualmente del cansancio? Ya cuando estaba amaneciendo, me quedé dormida y tuve un sueño y en el sueño estaba yo viendo hacia la puerta que da a mi patio. Estaba cerrada. Mi patio está conectado directamente con los otros dos patios de las otras dos casas que están a dado. Y yo veía, a través de un cristal opaco que había alguien parado allá afuera. Era una mujer de cabello negro y largo, vestida de blanco. Pero yo no le podía ver la cara porque el espejo no me permitía verle la cara. Y entonces yo estaba segura de que esta cosa quería entrar a mi casa. Estaba segura. Entonces yo me le quedaba viendo a la puerta porque, pues yo decía, mientras yo esté aquí, no va a entrar y no sé por qué pero en el sueño yo tenía que subir a mi cuarto a recoger algo, pero n o n o que sonaba el teléfono o algo así, y entonces subía rápido a mi cuarto y mientras bajaban las escaleras, me daba cuenta que la puerta estaba abierta y la mujer no estaba. Y ahí fue cuando me desperté. Me dio tanto miedo toda esa situación que yo me tuve que ir al departamento de mi amiga dos semanas porque yo no podía dormir ahí los gritos. Y después del sueño yo sentí que algo se había metido a mi casa. Esa fue la última cosa que me sucedió. Yo después regresé limpie, pero aún así no sé mis vecinos todavía, como que no soy muy comunicativa con ellos. Tampoco no sé qué habrá pasado tiempo después le pregunté al guardia que si l la vio escuchados los gritos y me dijo que no. Y a mí se me sigue haciendo muy extraño porque eran gritos muy fuertes y muy violentos y me dijo que no los escucho. 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