No tienen permiso de estar aquí (con Janis de Morras Malditas)
Terror: Historias Reales14 de julio de 2025x
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No tienen permiso de estar aquí (con Janis de Morras Malditas)

Existen espíritus que habitan las selvas de México que parecen rechazar a ciertas personas. Lo que sucedió con Janis habrá sido una señal de algo del más allá, o intentaba alejar a otra persona del lugar? Hoy se une Janis de Morras Malditas a contarnos sus experiencias sobrenaturales durante su vista a los cenotes. Qué les perseguía?
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[00:00:00] Dicen que en los cenotes de México existen entes ancestrales que deciden si tú tienes permiso de estar ahí. Hoy tenemos a una invitada especial del podcast Morras Malditas. Mi nombre es Edwin y esta es la historia de Janis.

[00:00:22] Esto que nos pasó nos ocurrió a Maldo y a mí justo en estos viajes que hemos hecho a raíz de Morras Malditas. En Morras Malditas nosotras contamos historias sobrenaturales. Además de que a las dos nos gusta viajar, somos muy viajeras ambas. Y el año pasado, tal vez un poquito más de un año, nos invitó un compa que también se dedica al terror, el FEPO, a hacer una transmisión en vivo con él.

[00:00:48] Entonces nos dijo Morras, cáiganle, vamos a hacer este formato, tal, tal, tal. Nos dijo cómo iba a estar el asunto. Nosotras nos cayó increíble la idea. Y además decidimos tomarnos unos días de vacaciones. Hasta ese momento Maldo no había ido nunca a los cenotes. Y yo había ido, pues por cosas de trabajo muy rápido.

[00:01:09] ¿Qué son los cenotes? Los cenotes son estas formaciones rocosas que tienen agua, que están principalmente en toda esta área de Mérida, de Yucatán. Es como si el mundo fuera un queso con sus hoyitos y por esos hoyitos pasa el agua. Y además esta agua agarra unas tonalidades de azul increíbles. Se decía que era el inframundo maya. Es un lugar de ritual los cenotes.

[00:01:37] Son lugares de respeto, son lugares que tú tienes que entrar con cierto cuidado porque además pueden ocurrir accidentes. Y son bellísimos. Creo que es una de las cosas más fascinantes visualmente que tú puedes observar un cenote y meterte a un cenote. Pues nosotras dijimos, hacémoslo del FEPO. Nos quedamos unos días más y con nuestra amiga Isabel, que es una brujilla que hace cosas del tarot, pues nos vamos a los cenotes a pasear y a conocer. No que sí. Pues bueno.

[00:02:07] Hicimos lo del FEPO. Pero Isabel ya había organizado a qué cenotes íbamos a ir. Por allí pasa un anillo de cenotes en Jomún, se llama esta área. Entonces casi, casi de que casi en metros un cenote, otro cenote, otro cenote. Y hay unos que están habilitados para el público y otros que no tanto. Y ella tiene un amigo que se llama Pino, que tenía una cabañita en el cenote Santa Cruz.

[00:02:33] Y nos dijo, pueden venir al cenote, disfrutan del cenote y se quedan en mi cabaña. Y nosotras, increíble. Y pues ahí nos vamos de viaje de amigas. Íbamos Isabel, Maldo, Cristina, que es otra amiga que ella iba manejando. Y al final se nos sumó otra amiga de Isabel, que también es brujilla. Y pues ya, allí, mira, viaje de brujas. Ahí andábamos puras morras.

[00:02:59] Llegamos al cenote, esto durante el día obviamente, y nos recibe Pino. Y cuando nos da la bienvenida nos dice, miren, quiero llevarlas al altar que hacemos para los alushes. Este altar es como una pirámide en piedras. Muchos cenotes tienen sus altares, que son los que dan la bienvenida a la gente.

[00:03:21] Lo ideal es que tú cuando llegas a estos sitios, te presentes ante el altar de los alushes, que los alushes son como duendes, seres de la naturaleza pequeñitos que cuidan esas áreas. Y les tienes que mostrar tu respeto, ¿no? Decir, hey, pido permiso para estar aquí, no vengo con intenciones malas. Y normalmente tú les puedes dejar ahí como un detallito, ¿no? O puede ser un dulce, lo que tú quieras. Entonces Pino nos lleva al altar de los alushes.

[00:03:48] Yo dejé unas moneditas que traía y todas las morras, ¿no? Dejamos cosas ahí. Y bueno, ya pedimos permiso. Dijimos, vamos a estar aquí. Y conocimos a los alrededores, no precisamente ese cenote, pero nos fuimos a otros que estaban pues un poquito más lejos para el otro día disfrutar solamente el cenote Santa Cruz. Y llegada la noche, nos vamos a la cabaña. Y aquí es donde empieza lo raro. La cabaña estaba no precisamente cerca del cenote.

[00:04:16] Imaginen qué selva, húmeda, calor. Está el cenote y como a, ¿qué será? Veinte minutos caminando, diría yo que estaba la cabaña. Una cabaña enorme que tenía varias camas, dos cuartos gigantescos. Y bueno, estaba la cabaña, había un camino de piedra. Y este camino de piedra daba hacia una alberca con una palapa pues para echarte tu chelita, todo.

[00:04:42] Y al pie de la alberca estaba una cabaña mínima, que era la cabaña de pino del señor que nos había pues recibido en su cenote y en su cabaña. Y pues nosotras, las morras, las cinco que íbamos, dijimos, ah, pues vamos a tomarnos una chelita aquí en la palapa. Ya era de noche, eran como, ¿qué será? Pon tú que eran las diez de la noche. Algo muy tranqui, una charla entre amigas. Y recuerdo que pues ahí estábamos, Isabel, Cris, Maldo, yo, la otra chica y pino.

[00:05:12] Después platicando de una cosa, de otra, la oscuridad era intensa. Se oían todos los bichitos, ¿no? Que habitan esa geografía. Y de pronto yo empiezo a oler súper intensamente algo podrido. Como que todo el rato que estábamos ahí, todo bien.

[00:05:36] Y de pronto pareciera que alguien hubiera ido a dejar junto a la alberca algo que estaba apestosísimo, como carne en descomposición. Yo cuando lo olí dije, ¿qué onda con ese olor? Está súper intenso, ¿en qué momento pasó? Pero bueno, lo primero que piensas es, estamos en la selva, hay animalitos, a lo mejor algún animalito murió y está en descomposición.

[00:06:00] Y pino va a su cabañita, al pie de la alberca, saca palo santo, lo enciende y empieza a sahumar el lugar. Yo no dije nada, las morras así como que tampoco, pero el olor desapareció. Y a mí se me hizo raro porque dije, si hay un animal en descomposición no es como que el olor llega y se va, ¿sabes? Siento que es un olor más penetrante. Pero se fue. Y igual, ¿no?

[00:06:29] Como que Isabel dijo, oye, sí olía raro, ¿no? Sí, que no sé qué. Y seguimos platicando. Platicando pues de las aventuras, de lo que íbamos a hacer. Y pino dijo, bueno, chicas, yo me voy a dormir hasta mañana y se mete a su cabaña. Nosotras seguimos, teníamos una bocina, estábamos tomando una chela muy tranqui, muy relax. De pronto, Isabel dice, lo viste.

[00:06:55] Y la otra chica que se me olvida su nombre siempre, pero pongámosle Alma, que también era brujilla, decía, sí, sí lo vi. Y como que volteaba siempre para atrás hacia la selva. Y yo, también como que, no sé si te ha pasado que de pronto como que ves algo por el rabillo del ojo y te obliga a voltear. Te obliga a voltear. Todas estábamos así, ¿no? Como que volteando hacia la selva.

[00:07:24] Pero en la selva había hierbas y bichitos. No era como tal, o yo nunca vi a una persona, ¿no? Pero Isabel empezó a decir eso, ¿sí ves? Y la otra Alma decía, sí. Sí andan por acá, ¿no? Y yo, ay. Y bueno, para esto tengo que comentarles que tanto Isabel como Alma, pues ambas son bastante sensibles a lo sobrenatural. Por su condición de brujillas, ¿no? De distintos tipos de brujas.

[00:07:52] Pero al final tienen como que su sensibilidad. Isabel, por ejemplo, ella lee el tarot. Es muy buena como con las hierbas y todo. Y la otra chica es muy buena con otro tipo de cosillas, ¿no? Por así decirlo. El caso es que, pues empiezan a comentar esta situación. Y yo empecé a percibir que el ambiente cambió. De que todo estaba chido.

[00:08:18] Y a partir del olor a podrido, como que se empezó a volver tenso. Como pesado. Nosotras en Morras decimos, se empezó a sentir el chicloso sobrenatural, ¿no? Que es como que el ambiente se siente denso, ¿no? Como que la vibra ya no es la misma. Eran por ahí que serán las once y media tal vez. Y de pronto la bocina que teníamos se apaga. Dijimos, bueno, ya seguimos platicando sin bocina. Se le acabó la batería.

[00:08:48] Y pues todas en estas pláticas que teníamos, pues de pronto íbamos al baño. Y el baño estaba a la vuelta de la palapita. Y Pino desde un principio nos dijo, la luz del baño no sirve. Entonces, dejen abierta la puerta. Nadie las va a ver. Estamos en la selva. Para que entre la luz de afuera. Y pues ya pasen al baño y que no les vaya a salir una tarántula. Porque había bastantes tarántulas, ¿no? Y nosotras sí, bueno.

[00:09:13] Y pues ya seguimos platicando con estos pequeños avisos que habíamos tenido hasta el momento. Y pues íbamos al baño. Entrábamos. Sí, le prendías a la luz. No prendía. Y ya te quedabas así como que bueno. Y ya regresabas y seguíamos platicando. De pronto, Alma, que estaba sentada en el extremo de la mesa, empieza. Volteo a verla y le pregunto, ¿te estás ahogando? Y ella.

[00:09:44] Y me hace con el dedo la señal de que no, que no se estaba ahogando. Volteo a ver a Isabel, que había ido al refri por una cervecita. Y le digo, Isabel, creo que algo le está pasando a Alma. Y la Alma, en el extremo agarrándose la garganta, empezó a hacer como un ruido muy agudo de que algo tenía en la garganta. Se levanta, se va a la orilla de la palapa, donde ya empezaba la selvita, digamos, del lado opuesto a la alberca.

[00:10:13] Se va a esa área, se agarra de un pilar y empieza. Así estos ruidos, súper raros. Y yo sentí en ese momento que la vibra, ¡fum! Se volvió un poco más pesada en ese momento. Isabel va hacia donde está ella, le toca la espalda y le dice, ¿qué tienes? ¿Qué hiciste? Y la otra no podía hablar, seguía.

[00:10:41] Isabel voltea a ver a Cristina, otra de nuestras amigas, y le pide, ve a la cabaña y saca un agua florida que traigo en mi bolsa. Tráetela en chinga. Cristina se levanta, se va corriendo a la cabaña. O sea, caminó, yo creo que eran como, ¿qué será? 20 metros de camino de piedra que tenía que caminar hasta la cabaña. Yo no sé si yo lo hubiera podido hacer, ella lo hizo, fue y saca el agua florida. ¿Qué es el agua florida?

[00:11:07] Es un agua de hierbas que sirve como para purificar el ambiente y todo. Y pues Isabel, como es bruja, siempre carga su agua florida. Regresa Cristina con el agua florida. Se lo da a Isabel. Isabel abre el frasco, se lo empieza a echar en la espalda a Alma. Y en ese momento que se lo echa en la espalda, empieza eructando fortísimo. Sacaba aire como si nunca había visto una escena así.

[00:11:37] Pero sí había escuchado que muchas personas que tienen el don de conectar con lo sobrenatural o en las limpias, cuando tú traes algo pesado, eructas mucho. Porque como que se te manifiesta a ti también, pues, ¿no? Es señal de que estás ante algo denso. Isabel echándole el agua florida en la espalda estaba... Y yo... La maldó en todo ese tiempo ella estuvo sentada como que observando la situación. Porque pues estábamos un poco entre qué está pasando, ¿no?

[00:12:05] Era raro cómo se habían dado las cosas. Lo que a mí me había preocupado al principio es, si ella se está ahogando, ¿cómo la ayudo? Estamos en la selva, estamos lejos de todo, Pino ya se fue a dormir, ¿no? No, estamos lejos. Pero ella al mismo tiempo decía que no se estaba ahogando, que algo más estaba pasando. Y entonces, pues, estuvo ahí, ¿qué será? Yo creo que como unos cinco minutos, Isabel, que le estaba pegando el espalda,

[00:12:34] echándole el agua florida, como que empieza a darle golpecitos. Y de pronto, bota algo Alma, y yo veo como una palomilla sale volando, como de lo que ella acababa de escupir. Y en ese momento Alma dice, ya se fue. Vámonos a la cabaña. Ya no tenemos permiso de estar aquí. Y nosotras, ¿qué?

[00:13:03] Vámonos ya a la cabaña. Y entonces Maldo le dice a Alma, pues mira, estábamos pasándola muy a gusto. O sea, si quieres descansar, pues te acompañamos y ya nosotras seguimos acá, pues platicando, ¿no? Y Alma responde, no. Tenemos que irnos todas. Y Isabel también dice, sí, yo creo que ya tenemos que irnos. Y Alma agrega, no tenemos permiso de estar aquí y lo que está aquí quiere que nos vayamos.

[00:13:33] ¡Ya! Y entonces, pues ahí nos ves a todas recogiendo de qué nuestra cervecita. Y luego también Alma dijo, llévense la sal. Llévense la sal y la leche por si acaso. Y todas, ok. Agarramos las cosas, todas en filita. Nos fuimos caminando despacito porque sí se sentía raro el ambiente. O sea, estaba diferente. Caminamos, caminamos, llegamos hasta la esquina de la alberca.

[00:13:59] Doblamos para agarrar el camino de piedra que estaba frente al baño que habíamos estado usando todo ese tiempo. Y cuando empezamos a caminar por el caminito de piedra, la luz del baño se enciende. Y empieza a escucharse como un... Como si el foco estuviera a punto de explotar, ¿sabes? Con una luz tan vibrante, tan intensa, que todas la volteamos a ver y fue...

[00:14:29] ¡Vámonos a la cabaña! ¡Vámonos! Y así como que apresurando el paso... Llegamos a la cabaña. Y en la entrada había una moneda tirada. E Isabel dice, ni la toquen, métanse a la cabaña. Entramos, cerró. En todas las ventanas puso puñitos de sal. Y a Alma, que era la que había vivido todo esto, le dice, mira, te voy a traer una cubeta con agua. Remoja tus pies y quédate ahí un rato.

[00:14:58] Era como una suerte de limpia la que él estaba haciendo, ¿no? Ya todas en la cabaña, así como de qué pasó, ¿qué pasó? Y pues nos cuenta Alma que ella también estaba percibiendo estas cosas que se movían en la selva, que a todas nos hacían voltear de pronto. E Isabel, que también lo percibía, dijo, yo no quiero contactar con lo otro. Yo estoy aquí con mis amigas.

[00:15:25] No quiero, pues, que algo, pues, afecte o interfiera esta reunión, ¿no? Y pues siguió ella platicando, pero dice, yo veía que había algo que subía y bajaba. Subía y bajaba, que era como un ser, como algo que estaba en la hierba. Y Alma también lo estaba percibiendo, pero Alma en algún momento dijo, ¿qué quieres?

[00:15:49] Y cuando ella preguntó, el ser que estaba allí, se le manifestó. Y era como si este ser lo tuviera en la garganta y al mismo tiempo la estuviera como medio que ahorcando o ahogando. Y en este trance que ella estaba viviendo, el ser le decía, váyanse de aquí. Váyanse de aquí, no pueden estar aquí. No tienen permiso de estar aquí.

[00:16:21] Entonces, pues, todas dijimos, ok, pues vamos a calmarnos, ¿no? Creemos que lo que pasó es que, pues, hay energías en todas estas zonas. Estos eran lugares rituales. Y nosotras, aunque cuando llegamos pedimos permiso para estar en los cenotes y todo, pues a lo mejor hay energías que en ciertas áreas no quieren que tú estés allí. O que ya no estés a cierto tiempo, ¿no? Entonces dijimos, ok, ya nos metimos, ya todo bien, ya pusimos las protecciones.

[00:16:49] Y de pronto, yo empecé a escuchar que corrían alrededor de la cabaña. Y yo, estoy mal viajada. Y otra vez. Pues Isabel también lo escuchaba. Que alguien corría alrededor. Como si alguien te estuviera merodeando, ¿sabes? Pero todas estábamos un poco sacadas de onda. La otra chica ya se había calmado. Estaba con los pies en el agua y todo.

[00:17:15] Ya después de un rato, o sea, todo esto pasó de que te digo que eran las dos de la mañana para este punto. No eran como dos, dos y media. La maldo, que es súper valiente, se fue a dormir. Dijo, bueno, chicas, hasta mañana. Yo ya estoy cansada. Se fue al otro cuarto. Cris también se fue al otro cuarto. Y nos quedamos en la primera habitación. Isabel, Alma y yo. Y pues la alma dijo, bueno, pues yo ya me curé. Y se durmió también.

[00:17:46] Y para eso ya iban a dar las tres de la mañana. E Isabel me dice, Yanis, no hay que dormirnos hasta pasando las tres. Por si pasa algo, que estemos despiertas. O por si nos vienen a espantar otra vez, estar despiertas. Y yo, ay. Bueno, pues ahí nos tienes platicando de X cosa para mantenernos despiertas hasta las tres de la mañana. Pasa a las tres. No ocurrió nada más. Y me dice, ya, ahora sí, vamos a dormir. Nos acostamos a dormir, todo.

[00:18:16] Y yo seguí escuchando que alguien corría alrededor de la cabaña. Pero tampoco quería ya hablarlo, ¿sabes? Y fíjate, otra cosa que pasó fue que como a las seis de la mañana yo me desperté. Porque Alma se había despertado para ir al baño y vomitó como tres veces. Se levantó tres veces a vomitar y luego regresó a la cama.

[00:18:41] Y ya yo diría que ahí cerró su conexión con lo sobrenatural que había tenido la noche anterior. Con esas vomitadas. Porque me acuerdo que me desperté y le dije, ¿estás bien? Y me dice, sí, sí, sí, ya pasó. Duérmete, duérmete. Y yo, ok. Pero tres veces se fue a vomitar. Porque, pues si es una situación que te malviaja un poco también, ¿no? Como que te hace sentir de que, híjole. Y si a lo mejor, pues, estoy ofendiendo a la naturaleza. Y al mismo tiempo decíamos, pues, ¿por qué?

[00:19:10] Estamos platicando, estamos a gusto. Todo tranqui. Y bueno, pues ya nos dormimos. A la mañana siguiente, Maldo se despierta porque en su ventana le tocan. Y ella pensó que era Don Pino que nos había ido a despertar. Abre los ojos. Era muy, muy tempranito y dice, ay, pues todavía es temprano. Y ya se volvió a dormir.

[00:19:39] Más tarde, ya nos levantamos todas. Fuimos a La Palapa nuevamente. Pino ya había despertado. Estábamos platicando con él. Y, pues, le platicamos lo que había ocurrido la noche anterior, ¿no? Y dice Pino. Ah, sí, pues sí. No, es que, ¿qué creen? Que la vez pasada vinieron unos chavos a acampar acá y les aventaron piedras. No, sí pasan cosas aquí, ¿eh? Pasan cosas.

[00:20:07] Pero él bien tranquilo, así como de que, ah, sí. Y nosotras, no puede ser, Pino. No nos dijiste que aquí pasaban cosas. Y él muy tranquilo de que sí pasan, pero pues todo bien. Qué bueno que fue solo el susto. Y la Cristina, que es la amiga que había ido por el agua florida a la cabaña, dice, oigan, chicas, yo anoche, cuando Isabel me manda por el agua florida, camino por el camino de piedra y escuché que alguien iba atrás de mí.

[00:20:36] O sea, eran mis pasos y los pasos de alguien más. Entonces, yo lo que hice fue decirle, no, no te doy permiso para que me sigas. Déjame. Y en eso, pum, se dejaron de escuchar los pasos. Ella entró por el agua florida, se echó y salió corriendo para entregársela a Isabel.

[00:20:56] Nosotras, de que espantadas de que habíamos tenido una noche, pues, ajetreada, creo que a Maldo y a mí nunca nos había pasado algo tan intenso, sobrenaturalmente hablando, y que nos pusiera como en esta, pues, en esta situación de decir, híjole, está bien que vine, me siento rara, ofendí algo sin querer.

[00:21:18] Y también de decir, no, estamos pasándola a gusto, estamos tranquilas, estamos conviviendo entre amigas, pero teníamos esta sensación encima. Al otro día, ya que platicamos esto, dijimos, chicas, vámonos al Cenote Santa Cruz ahora sí, quitémonos esta experiencia de anoche. Vayamos con respeto, como vinimos a este lugar, y metámonos al agua, al agua del Cenote. No que sí, pues ahí vamos todas.

[00:21:45] Nos metemos al Cenote, hermoso, un azul increíble. Si pueden ir a un Cenote, vayan, la verdad, son joyas. Estábamos ahí y había un túnel que tú podías nadar, podías sacar la cabeza e ir meterte nadando, y al fondo había como una gruta. Y todas queríamos ir hacia la gruta, ¿no? Entonces hicimos filita, nos metimos, entraba luz del exterior, entonces se veía como la luz que tenemos aquí en el estudio, así se veía el agua, como ese azulito.

[00:22:16] Y pues se alumbraba todo el túnelcito. Y cuando llegamos a la entrada de la gruta, estaba oscuro. Y todas nos quedamos de, wow, qué increíble. Y preguntamos, yo pregunté, le dije, Isabel, ¿será que podemos meternos a la gruta o estamos, o mejor no, ¿no? Como para no mover más energías o nos quedamos aquí. E Isabel dice, mira, lo que a mí me llega de energía es que podemos entrar, que podemos estar aquí.

[00:22:45] Y yo, ¿y podemos tomar algunas fotos? Y Isabel, sí, yo creo que sí. Y Alma dice, no, vámonos de aquí, no tenemos permiso. Y nosotras de que, ¿qué hacemos, no? Y Alma decidió que ella mejor se iba a salir del túnel y que se iba a regresar al área principal del cenote. Cristina también se regresó porque ella como que se mareó de que había mucha agua y dijo, no, mejor yo me voy a lo blandito. Y nos quedamos, Maldo, Isabel y yo, a la entrada de esa gruta.

[00:23:16] Y de pronto le digo, Isa, ¿y si podemos? Como que otra pregunta sobre esa gruta. ¿Y si nos metemos, será que tenemos permiso, que está bien? Isabel, yo creo que sí, yo siento que sí. Y cuando dice que sí, se prende la luz de la gruta. Como que tenía un sistema, es como que se enciende en ese momento, ¿no? Y había unas rocas impresionantes. Entonces, una especialmente tenía como un perfil de una abuela.

[00:23:43] Y nosotras sentimos en ese momento que era como muy sanador energéticamente, que se nos hubiera encendido la luz. Nos metimos y estuvimos ahí como una hora, viendo las formaciones rocosas, viendo a la figura de la abuela que nosotros decíamos. Ella es la señora del cenote. Ella es el espíritu de aquí. Y ella nos está recibiendo. Y nos tomamos fotos, porque te podías meter y luego había como piedritas, te sentabas y ya el agua estaba bien bajita. Un tesoro, de verdad.

[00:24:12] Estuvimos ahí un ratote, agradecimos, como que fue limpiador, purificador eso. Y ya salimos del túnel como una hora después. Y nosotras, ¡eh, qué chido! La abuela nos recibió, estuvo padrísimo. Para nosotras fue él. Todo bien, chicas. Son bienvenidas, ¿no? Disfruten esto. Y pues ya, ya no tuvimos ninguna otra experiencia sobrenatural en ese viaje.

[00:24:36] Y poco después nos contaron que en esa zona específicamente donde estábamos, hacía muchos años, mucha gente iba a hacer rituales. Como de distintas creencias, brujería y lo que tú quieras. Y ahí nos cayó el 20 de por qué también toda esa área tenía tanta energía. Y súmale a eso la misma vibra del lugar y lo que significó para nuestros ancestros, ¿no? Era el inframundo, era el lugar de rituales por excelencia de nuestros ancestros.

[00:25:05] Y nosotras de que, ¡ay, pues con razón, no! Nos tocó vivir todo esto que vivimos. Pero al final fue una gran experiencia. Nosotras no dejamos que lo que pasó esa noche que nos limitara de este sentido explorador. Y más porque íbamos con todo el respeto, ¿no? Y creo que al final lo gozamos muchísimo. Creo que al final también pudimos... Fue como un ejercicio de con qué energía me quiero quedar, ¿no? Con la energía del principio que fue de miedo, de no, mejor no.

[00:25:34] O la energía de, ok, esto nos pasó. Hay que respetar que hay espacios que tienen sus propias vibras. Pero eso no quiere decir que todo tiene la misma vibra. Entonces podemos seguir explorando. Y los mismos lugares te van diciendo hasta dónde, ¿no? ¿Cuál es el límite? Entonces creo que eso también nos dio como un aprendizaje y una anécdota muy increíble.

[00:26:04] Gracias, Yanis, por compartir tus experiencias con nosotros. Estoy buscando experiencias personales con lo paranormal. Si quieres contarnos una historia, escríbeme a mi correo edwin.terrorfm.com O encuentra el podcast en nuestra página terrorfm.com Este programa fue producido por mí, Edwin Covarrubias. Soy Edwin Cov en TikTok, Facebook y en Instagram. Puedes encontrar todos los enlaces en la descripción de este episodio.

[00:26:33] Si ya nos estás siguiendo, volveré la próxima semana con otra historia. Muchas gracias por escuchar. Como siempre, que siga el terror.