En un pueblo mágico de México. Una de las grandes atracciones son las historias de una de las peores tragedias del país. Algunas de estas son sobrenaturales. Hoy escucharemos unas experiencias que sucedieron entre Plujagua Michoacán. Mi nombre es Edwind y Roberto nos cuenta su historia de terror. En nombre a Roberto Soy de la ciudad de México. La historia que quiero compartir Ahorita me pasó hace aproximadamente veintitrés años. Yo tenía nueve años si mal, no recuerdo, y fue en un pueblito en provincia aquí en México, como a unas tres horas, aquí de la capital que se llama Atlpujaua Michoacán. Fue minero hace algunos años. Es un pueblo que también tiene mucha cultura y pues sobre todo guarda muchas historias. Así de este tipo paranormal, por así decirlo no la verdad, pues no. Soy muy creyente de esto. Sin embargo, en lo que me pasó cuando era niño, pues algo que todavía no le encuentro como que una explicación lógica y que, pues sí, tengo muy presente algunos acontecimientos que experimenté aquella noche. En aquel entonces, yo estábamos viviendo en casa de mi abuelo, estábamos mi mamá, mis dos hermanos pequeños y yo, mi papá había salido por cuestiones de trabajo unos meses entonces, para no quedarnos solos, pues decidimos mi mamá tomó una decisión de mudarnos a la casa de mi abuelo, que, pues, básicamente está en el mismo pueblito, pero pues sí prácticamente al otro lado del pueblo. Para no quedarnos solos en casa, nos fuimos a casa de mi abuelo. Mi abuelo en ese entonces también era una persona, por así decirlo como económicamente activa. En en entonces tanta ven había ocasiones en las que él talía de a otro Estado a entregar sus muebles. Era era fabricante. Entonces había ocasiones en las que termién uno o dos fines de semana nos quedábamos solos. Estamos ahí en la casa para dar eso más o menos una idea a la casa de mi abuelo. Ahorita todavía vivía ahí, pues siempre se me ha hecho una casa un poco tétrica. Es de esas casas antigüitas, inclusive ya algunas paredes, pues ya demasiado desgastadas y demás. Y como que a mí de chico, como que si me daba algo, de pues un poco de miedo, no o sea, no no era terror pero así como que luego no me gustaba pasar por las noches en su casa porque, si me parece un poquito medio tenebrosa, por así decirlo no Y sobre todo pues para un niño también era un poquito difícil luego estar ahí solo en la noche o que te mandaran a buscar algo a otro cuarto y demás, pues ir un poquito complicado. Para mí no resulta que nosotros estábamos ahí. Un fin de semana, mi hermano menor cumpleaños del cumpleaños el veintinueve de abril. Eso fue ya de cumpleaños y él iba ya a cumplir cuatro años. Entonces mi mamá un día pues de la nada, o sea, realmente no teníamos nada planeado y mi mamá se le ocurrió hacerle una fiesta de cumpleaños, pero eso fue un día antes. Prácticamente, o sea, el veintiocho dijo pues quiero hacerle una fiesta a tu hermano. Y pues, si empezamos a hacer todos los preparativos. Pero pues, como les digo ya, la casa de mi abuelo, pues ya ya era una casa viejita, un poco antigua, nos tocó empezar a arreglar un buen de cosas. No creo que todo el día nos la pasamos limpiando, limpiando las puertas de la casa, yo limpiando los vidrios. Inclusive mi mamá contrató a un vecino, no me acuerdo bien, un compañero o un amiguito que tiene por ahí para que nos ayudara, inclusive a pintar algunas paredes que ya se veían un poquito desgastadas. Entonces, y toda la mañana y toda la tarde nos llevó, pues prácticamente estar limpiando toda su casa. Entonces ya para la noche, pues ahora tocaba empezar a hacer los preparativos, poner los adornos y demás, pues ya para la fiesta, mi abuelo no estaba había salido a entregar y su mercancía. Entonces solo nos me tocó a mi mamá y a mí a arreglar la casa. Y también recuerdo que estaba con nosotros una vecina en aquel entonces, pues era como compañera de mi abuelo y a veces también se iba con nosotros ahí a comer o a estar ahí a convivir con nosotros en la casa. Entonces, también en aquel entonces, pues nos estuvo ayudando un poco a limpiar y hacer algunos arreglos para la fiesta. En la noche, haciendo los preparativos, estábamos en la sala. La sala de mi abuelo era un espacio muy grande, pues era la sala el Comedor y todavía había espacio como para poner una pequeña alacena, así todo hacia lo largo era un no sé, un espacio como de unos quince o doce metros a lo largo y por fuera había un corredor pequeño, un patio pequeño, como de unos dos o tres metros de grueso de ancho perdón, pero igual a lo largo de toda la casa. Y ahí tenía mi abuelo un perro. Recuerdo que era muy parecido como un pastor alemán, más o menos de ese calibre. El perro se llamaba Palomo, porque era un perro, estaba todo blanco. Entonces, básicamente nosotros éramos nosotros cuatro ahí en la noche, mis hermanos ya estaban inclusive dormidos. Como les digo, mi hermano iba a cumplir cuatro años en aquel día y mi hermana, pues tenía dos años, era prácticamente una bebe. Todavía Recuerdo bien que, pues ella nos había dado la medianoche y estábamos ahí, pues inflando globos y mi mamá haciendo algunos aguinaldos. Recuerdos, No, no, no, No, recuerdo específicamente a detalle que estábamos haciendo solo. Recuerdo que estábamos abajo en la sala, pues platicando ahí arreglando las cosas. Yo yo creo que fueron nos sintieron como las dos dos y media de la mañana y se escuchó un bueno que uno de mis hermanos empezó a llorar o a un llanto de un niño chiquito. Y mi mamá me dice este oye tus hermanos ya se despertaron. Uno de tus hermanos ya se despertó. Sube a verlos. Y pues yo más de a fuerzas que de ganas, porque, pues la casa, así como les digo, era un poquito tenebrosa para mí subí prendiendo todas las luces. Básicamente, y ya cuando llegué al cuarto con mis hermanos, pues la luz estaba prendida con ellos. Pero entré al cuarto y pues los vi bien dormidos a los dos, o sea, no vi nada que estuvieran inquietos o que se hubieran levantado. Los dos estaban así bien dormidos. Pues ya me regresé. Le digo a mi mamá no está. Están los dos bien, no pasa nada. No se despertaron, pues eso igual y se despertó. Pero pues se quedaron dormidos otra vez, pero no no sé quién de los dos fue y pusiertos. Hizo raro porque inclusive o sea las los tres, o sea mi mamá, la señora que estaba con nosotros y yo, pues escuchamos el llanto, o sea, no fue como que algo extraño para ninguno de los tres. Tal vez pasaron dos o tres minutos, cuando otra vez escuchamos que uno de los dos empezó a llorar y mi Mamá volvió a decir oye este ya se volvieron a despertar, a suber revisarlos. Y pues sí voy otra vez y resulta que ya cuando llegó al cuarto, abro la puerta y los vio exactamente igual como los había visto tres minutos antes, o sea, ni siquiera fue como que tú dijeras. Ah pues sí entré y los vi no sé se voltearon del otro lado de la cama, o no sé, o sea, estaban exactamente igual y bien dormidos, o sea, no tenían ninguna seña de que se hayan despertado, se hayan movido. Siquiera. Recuerdo bien que, o sea, no sentí miedo, pero sí como que empecé a preguntarme entonces quién está chillando, pues otros detalles de que vaya en la casa de mi abuelo, pues sí son paredes gruesas. Realmente está el patio y pues no es como que se escuchen los sonidos de otras casas, pues entonces no se me hizo, como que lógico escuchar que alguien llorara y que, pues no fuera ninguno de mis dos hermanos, pues total o sea, regresé con mi mamá le dije oye, pues ya los revisé y no vio nada raro, pues o sea, los dos también dormidos y hasta mi mamá se quedó así como que con duda y me dijo si los revisaste bien y le dijo no, pues los chequé y no están bien dormidos. Y pues ya dijimos que, pues qué raro no, o sea, no entendemos que qué onda. Y ahí como que empezaron a ocurrir eventos que, pues sí, de un momento otro, como que nos empezaron como que alarmar porque al mismo tiempo de que pasó esto, de que subí primero con mis hermanos a revisarlos y que bajé y tres minutos después volvió a subir al mismo. En el inter de estos eventos, el palomo, el perro que estaba fuera en el patio, empezó a comportarse muy inquieto. Digamos que se empezó a pasear de un lado a otro del patio hacia a lo largo de práctamente de todo, a lo largo del patio. Se empezó a como que a impacientar y a estarse moviendo de un lado a otro. Pero había un punto en específico en la esquina del patio. Digamos ya como para ver hacia la otra casa o ver hacia atrás de la casa de mi abuelo. Se empezó como que a fijar mucho en ese punto y como que a querer salirse o a querer asomarse más que nada, había una bardita y había una reja en la barda ahí para delimitar la casa de mi abuelo, y como que el perro estaba inquieto y como que empezó a querer salirse o a querer voltear mucho para esa dirección. Al principio como que no le tomamos mucha importancia, pero después empezamos otra vez a escuchar en un llanto, el mismo llanto que habíamos escuchado antes. Pero ahora ya se escuchado como un lamento, pues como algo más alguien que ya estaba sufriendo, pues no era el chillido típico de un niño que, pues se despierta en la noche ya vas a cuidarlo. Esto ya era un poquito diferente. Ya escuchaba un poquito más cerca y era como que algo algo más poquito, más desesperado, pues mi mamá y la señora que estábamos ahí todos escuchamos eso otra vez y mi mamá, como que ahora sí dijo a ver qué está pasando y ella fue la que subió a ver a mis hermanos y de repente baja mi mamá y dice tus hermanos están bien dormidos, nos han movido, nos quedamos así. Entonces que estamos escuchando, porque esta vez ya era constante, o sea ya no. Ya no era así como antes de que se escuchaba a unos segundos y se callaba aquí, ya era constante y en ese momento el palomo, el perro empezó a huyar. Digo creo que todos hemos escuchado un perro ullar. Yo he escuchado a perros aullar en varias ocasiones, pero esta vez era diferente, porque era un aullido como que desesperado, como si no sé nunca antes he vuelto a escuchar un perro de esa manera huyar de esa manera, y también los perros vecinos, todos los perros aledaños de la zona empezaron Hoya, pero fue como que de un momento a otro. Lo que más escalofrío me dio? Lo que más escalofrió nos dio en aquel momento, porque empezamos a escuchar ese Lamento y al mismo tiempo, veinte treinta perros ahuyando al mismo tiempo, O sea, era un ambiente muy muy tenso, pues nos quedamos como que viéndonos ahí en la sala Y así de verdad qué hacemos, O sea, como que tienes ganas de esconderte por decirte dónde me escondo. Estoy en mi propia casa. No entonces qué hago, porque es algo que no de un momento otro te das de cuenta que es una situación que no puedes detener y que no sabes realmente qué va a pasar, porque, pues sí, son una experiencia que, pues realmente no te esperas te empiezas como que a frustrar. No sé, era una emoción muy muy perturbadora, Por así decirlo, la señora que estaba con nosotros empezó como a hacer referencia, que era, pues estábamos escuchando, o sea, literalmente nos dijo estamos escuchando a la llorona. Entonces, como que yo me quedé así la llorón, así hasta ese momento, pues la lloronna, pues era una leyenda acá en México y creo que en muchos países en Latinoamérica también es muy conocida. Pero pues siempre te cuenta en la historia, una historia muy diferente. No que pues tú dices tres ficción y demás, pero de repente vives esa situación que yo estaba viviendo en aquel momento. Y sí, o sea no, como que no, como que no das crédito a que realmente estás escuchando o estás viviendo un fenómeno de esa naturaleza, pues estuvimos ahí callados un rato, ya pues prácticamente dejamos de hacer todo, porque, pues si estábamos medio paniqueados aquel fenómeno, si duró unos minutos, no sé, unos cinco minutos, no más y de repente desapareció. Esos perros inclusive se calmaron también como que dejaron ya de aullar de alguna u otra manera. Nosotros, pues empezamos a volvimos otra vez a hacer los preparativos para la fiesta de mi hermana, pero sí como que ya con esa preocupación de que realmente, o sea, que estábamos escuchando qué era eso que estaba allá afuera. Inclusive no das crédito a que a una persona tuviera esa fuerza, esa energía para poder llorar en la noche y que se escuche, pues prácticamente en una región de ahí del pueblo no tal vez una hora, hora y media estábamos ahí ya terminando de arreglar las cosas y de nuevo empezamos a escuchar ese lamenta. Igual, los perros empezaron a huyar así muy muy desesperado. Y creo que realmente lo que yo recuerdo de aquella experiencia es el auydo de los perros, porque era un aullido muy, muy desesperado. No he vuelto a escuchar un perro o un grupo de perros este aullar tan desesperadamente como aquella ocasión. Entonces creo que, independientemente del lamento que estábamos escuchando, lo que más me impactó, lo que más me desesperó en mí a mí en ese momento fue escuchar a perros así a hullar de esa manera. Este tipo de fenómeno se presentó precisamente un día antes de Día del Niño. Acá, en México celebramos el Día del Niño el treinta de abril y se me hizo un poquito raro que se haya presentado este fenómeno precisamente un día antes de la celebración del del niño acá en México, ya con el paso del tiempo, pues ya crecí como que me fui formando otro criterio y demás, como les digo, pues no soy muy creyentes de este tipo de fenómenos y me gustaría, pues por ahí no sé tener la oportunidad de volver a de experimentar este tipo de situaciones ya como adulto, para pues sí, saber qué se siente o qué de qué de qué manera le experimento ya como adulto. Sin embargo, es una experiencia que, pues hasta el día de hoy todavía como que tengo muy muy presente por qué los perros se pusieron así o sea, no, no encuentro como que una algo coherente para poder dar una explicación y poder decir a pues si si es un fenómeno paranormal cien por ciento o es algo que, pues alguien estaba preparando en aquel momento. No, lo cual, pues tampoco se me hace muy lógico, porque, pues estamos hablando de una época donde también la tecnología, pues era muy muy limitada comparado a lo que tenemos hoy en día. Entonces era muy difícil también imaginar algunas cosas en aquel entonces no, y pues sí o sea sí. Me gustaría, pues, encontrarle una lógica este tipo de eventos. Después de platicar con Roberto sobre el pueblo, recordó una experiencia más las luces sobre la empujagua y aquí continúa su historia. Yo estaba en sexto quinto de Primaria y hubo un tiempo, tal vez fue un lapso de unos tres meses, cuatro meses que ahí arriba del pueblo. Bueno, no exactamente arriba, sino digamos unos kilómetros a la redonda. Empezaban a como que a avistarse luces y me acuerdo que nos llamó la atención una ocasión que mi papá habló en la noche estábamos en el patio de mi casa. Habló y me dijo mire sa luz y veía una luz. Así, a lo lejos, no sé cinco ocho kilómetros. Tal vez y a primera vista tú veías a luz y decías no coss un avión, pero de repente tú veías que la luz en empezaba a hacer como que a cambiar la dirección muy muy brusco, pues o sea, un avión da una curva. Pero pues va describiendo una parabólica. No por así decirlo, esta luz, no, esta luz era capaz como de prácticamente dar la vuelta en noventa grados y cambiar su curso y yo me quedaba así, de pues qué es no o sea eso no es un avión o sea un avión no se comporta de esa manera. Y pues si era como que te quedabas esa duda de que qué onda no y de repente te digo empezaron a estos fenómenos, empezaron a ocurrir como que ya de repente más más recurrente y prácticamente era un hecho de que esperabas cayera la noche, te salías a mirar al cielo y veías una luz que describía así este este esos movimientos medio raros, pues o inclusive a veces que la luz estaba avanzando y de repente se regresaba como si estuviera así, no un cambio de dirección a voluntad después, ya no eran unas luces, ya era como que grupitos de luces, veías, tres cuatro luces juntas que se movían como que en la misma dirección y si era raro, pues yo, como un niño, decía no es que son extraterrestres y si existe ni blablabla no o sea como que de niño. Empiezas a formularte un buen de explicaciones. Un evento que sí que fue como que el que más recuerdo, fue una ocasión que mi mamá me mandó a comprar lechen a la tienda en la noche. Eran no sé ocho o nueve de la noche. Me acuerdo que la tienda cerraba a las nueve en aquel entonces. Entonces era más o menos por esa hora y cuando yo ya venía de regreso por la calle, volteo así hacia enfrente. Me veo hacia el cielo enfrente de mí y veo una luz, pero era demasiado. Se apareció una mini luna, una luna chiquita. Yo creo que, pues no sé, yo le calculo que estaba como unos cinco kilómetros de distancia de donde estaba yo y si yo estuviera parado junto a esa luz era no sé algo del tamaño, No sé de un edificio pequeño y de una ício de unos cinco pisos. Tal vez entonces imagínate una esfera más o menos de ese tamaño. Pero pues así lejos, entonces yo me acuerdo que lo que hice fue correr hacia mi casa. Iba subiendo las escaleras y le grité a mi papá, se oya, papá ven y yo corrí o sea, le grité a de a la puerta, a mi papá hacia dentro de la casa y yo corrí hacia el costado de la casa, donde estaba el patio para ver más a la dirección, donde estaba esa luz, donde estaba moviéndose. Ahí también recuerdo que la luz, esa lunita, esa esfera, iba acompañada como de luces chiquitas, las que habíamos visto antes, las que veíamos con regularidad en días anteriores. Mi papá salió ya no alcanzó a verla porque la luz estaba moviendo un poquito rápido y nada más vi cómo se metió como que a un cerro, al cerro que divide a dos pueblos, que es Tlpujagua y el pueblo vecino es el oro de Hidalgo y es Estado de México, y en medio hay un cerro grande que le hice en cerro de Someras. Si no mal, no recuerdo y según mis cálculos a lo que yo vi en aquel entonces, pues más o menos la luz se metió en ese cerro como que yo me quedé que es eso no o sea, ya no era una lucecita chiquita, ya era una esfera. Dije ah caray, pues no sé como que sí me quedé con esa duda y con esa adrenalina que te da como niño cuando ves algo así de esa magnitud. Dices ah es que son extraterrestres o. Algo que dices es que sí existe y yo los vi y me quedé con eso. Ahora aquí hay otro detalle. Días después, mi papá ya con un librito de leyendas que me acuerdo, se llamaba leyendas de Tlpujaua. No me acuerdo. Venía una historia que se llamaba visitas extrañas, ahorita, ya no me acuerdo exactamente de toda la historia, pero básicamente esa de leyenda le escribió una maestra de una comunidad vecina de Tlpujagua que se llamaba Tlacotepec. De hecho, se llama Tlacotepec todavía y esa historia tiene, no sé aproximada de momento unos cincuenta años. Cuarenta cincuenta años. Tal vez la maestra que escribía esa historia en aquel entonces era maestra de primaria y te platica que ella daba clases ahí en la comunidad de Tlacotepec, y ella platica que una vez estaba en su casa con su familia y esas casas antigüitas que acá en México se acostumbraba mucho que antes. Las casas eran como que alargadas y tenían un corredor en un costado, y ese corredor pasaba por todos los cuartos de la casa. Entonces, conforme tú entrabas a la casa, te ibas a tu cuarto, pero ibas pasando recorriendo por todo el corredor y ya dependiendo de dónde querías entrar a la casa, pues ya te metías al cuarto aledaño, entonces más o menos. Así describe la maestra a su casa de aquel entonces era un tiempo donde, pues no había mucha infraestructura. También acá en el pueblo, entonces la mayoría de las casas, pues alumbraban por velas en la noche todavía donde el baño también no era parte de la casa, sino que el baño te lo describe que ella estaba como que pues afuera en el patio, pues tenías que salir en la noche al baño si quería hacer. Y ella describe un momento en el que estaban en la noche todos pues ya a punto de dormirse, cuando de repente el cielo dicen que se iluminó, pues todo blanco. Prácticamente decían pues parecía que de un momento otro empezó a ser de día y corrimos todos a afuera al patio y nada más vimos como una luz pasó por encima de nosotros y pues se metió en el cerro. Ella describe así pues, se fue para el cerro. Entonces dice que al otro día sus hermanos y papá familia de ella fue a investigar al cerro a ver qué habían visto, que habían avistado o a ver si encontraban algún indicio. Ella describe que también ya cuando llegó su familia, me parece trajeron bueno, no encontraron nada, pero se trajeron como que unas piedras, como unos cuarzos. Así los describe ella como unos cuarzos raros que no eran como típicos de la zona y fue como que el único que encontraron. Ahora, cuál es el detalle de esta historia de que ella dice que o un día estaba dando clases en su en su escuela y de repente, uno de sus alumnos, alguien de la escuela, llega y le dice maestra la buscando en la entrada. Vienen a verla este por lo de la luz y ella pues entre pues lo que estaba dando clase y demás le dicen no, lo de la luz. No es conmigo, es con tal persona que era el intendente. Le dice es con el intendente lo de la luz? Dice no dicen que vienen con usted y ella pues dice no. O sea yo no me encargo de eso. Es el servicio de luz es con tal persona, pues sí le insistieron tanto que la maestra, pues cuando salió vio a dos personas, pero ella dice cuando yo salí vi estas dos personas no eran personas de a aquí del pueblo, pues eran obviamente sabía que eran personas extranjeras, no eran ni siquiera mexicanas. A ella lo describe así y cuando me acerqué a preguntarles qué qué querían, le decía no, pues venimos a ver con usted lo de la luz y les yo les repetí. Yo no me hago cargo de eso, pero pueden revisarlo con tal persona. No entonces fuera estas personas describe que fueron demasiado insistentes que la maestra, pues como que si le dio un poquito de desconfianza, los dejó parados ahí y se fue entonces en ese momento la maestra como que empieza a recapacitar, como que empieza a conectar ideas y se regresa y ya cuando regresa a buscarlos, ya no los encuentra y ya se habían ido, pero dice que ahí donde los había encontrado ellos en el suelo abrió una piedra que era idéntica a las piedras que había encontrado su familia cuando habían subido al cerro. Ella por más que hizo bueno, pues, de salir a buscarlos ya no los encontró, ya no supieron para dónde se fueron. Ella cuenta esta historia que le pasó poesía hace, como te digo, hace cuarenta cincuenta años y cuando mi papá me presentó esa leyenda, esa es, de hecho, todavía por ahí la de tener ese librito, de pues, como que digo o sea, esto tiene demasiada relación con lo que estuvimos viendo en estos días aquí en el pueblo. Entonces son otras de las cosas que yo no le encuentro, como que lógica o digo si los vi los viví, pero me cuesta mucho trabajo como que creer que fue diferente a la primera historia que te conté fue de que está. Yo le he preguntado a varias personas del pueblo si recuerdan aquella época en la que se veían luces en el cielo ahí, entre el puujaua, Y prácticamente nadie se acuerda. Al suegro de mi hermano le dije oh yo Donelladius. Se acuerda de hace como veinte veinte años cuando aquí había luces y de hecho le pregunté él. Me acuerdo que tenía muchas ganas de preguntarle a él por qu él vive en Tlacotepec, Ahorita, más o menos en la zona por donde yo calculo, pues se daban esos avistamientos. Le pregunté se acuerda de hace como veinte años cuando aquí había luces o salían luces en la noche y no tiene recuerdos, O sea no no se acuerda. Y le he preguntado a otras personas también por ahí te acuerdas de las luces y no prácticamente nadie se acuerda de ese aquel aquellos fenómenos y me acuerdo que con mis tíos a o a s s así también de la familia. Luego les deseamos se vieron las luces de ayer y pues sí es y era un momento en el que prácticamente tú te salías en la noche a ver al chilo y veías una lucecita o varias lucecitas. Entonces, si era, como que luego muchas veces el tema de conversación, ahí en entre pues amigos o familia, pero igual no o sea, como que eran conversaciones de que no si las vi se movirn y bla, bla, bla, pero como que nunca tampoco escuché nunca de alguien que quisiera, como que alguna excursión para ir a ver qué encontraba en el cerro de más. No, pero ya después de muchos años que luego por ahí les he preguntado así amigos o conocidos, y no prácticamente nadie se acuerda. Ahorita acá en México, considerado el pueblo mágico. Acá en México, pues tenemos esta. Hace algunos años el Gobierno implementó este programa de pueblos mágicos, donde son pueblitos que tienen una arquitectura, un poquito, ahí te antigüita, pero bien cuidada y demás y son como lugares donde tú puedes ir a vacacionar o pasar un fin de semana y como te decía al principio, el tlpujagua y el oro fueron, fueron pueblos mineros, de hecho, inclusive por ahí también hay muchas historias donde hay muchos historiadores que dicen que, de no haber pasado una catástrofe, en mil novecientos treinta y siete, todo el lodo y todas las lamas que se sacaban de las minas se desbordaron y sepultaron prácticamente a todo el pueblo del pujagua. Entonces, toda la industria y toda la inversión que extranjera que estaba llegando aquí para apoyar la minería, pues se fue entonces digamos que la actividad minera se detuvo de un momento a otro. Sí, fue una tragedia, pues muy grande para el pueblo, porque mucha gente murió, mucha gente quedó sepultada. Pero con lo que pasó en Creo que fue en mayo de mil novecientos treinta y siete que fueron las cuando se desbordaron las presas y todo el lodo, todos los desechos que sacaban de las minas sepultó a todo el pueblo, inclusive Ahorita. Hay lugares ahí entipujadoa que tú puedes visitar, donde están empezando a escarbar el lodo todas las lamas que quedaron ahí compactadas. Las están escarbando y están descubriendo el suelo que existía, pues en aquel entonces y tiene un buen buen de historias para contar. Contar tu historia es muy fácil visítanos en terror historias reales. Com Te dejaré en enlace en la descripción de este episodio. Nos envías tu historia y agendaremos una llamada. Si te gustan las historias, no olvides seguir el podcast y dejar estrellas en las reseñas Muchas gracias por escuchar. Nos vemos

